Abigail Cancino
Hoy se realizó una donación de artículos personales a refugio de mujeres jóvenes que han sufrido violencia sexual o consumo de drogas
La empresa financiera Alcancemos entregó artículos personales, alimentos y bebidas a Casa de Refugio Para Jovencitas, lugar dedicado a proteger a las que han vivido agresiones sexuales, explotación, consumo de drogas o abandono. Aunque la empresa se conoce por sus servicios financieros, también impulsa voluntariados y donaciones en espacios vulnerables como refugios, orfanatos o asilos.
Casa de Refugio para Jovencitas es una institución que lleva 20 años abriéndoles la puerta a niñas y adolescentes que han vivido situaciones que las vulneran. Su fundadora y directora, Maricruz Ríos conoce de cerca ese dolor, menciona que ella fue víctima de prostitución infantil y su propia historia la llevó a crear un espacio donde otras niñas puedan sentirse seguras y acompañadas.
En el refugio llegan jóvenes de entre 11 y 17 años, la mayoría rescatadas de explotación sexual, drogadicción, violencia familiar o abuso por parte de personas cercanas. Muchas veces las trae la Fiscalía, o Maricruz las rescata directamente de las calles con la intención de impedir que sigan viviendo en contextos peligrosos y violentos.
Dentro del refugio las adolescentes reciben atención psicológica, clases educativas y actividades que les ayudan a sanar; se les brindan clases de cómputo, lectura, aeróbics, zumba, talleres de pintura, artesanías, piñatas, entre otras, con la finalidad de disminuir las heridas de las jóvenes, indicó Maricruz.
Asimismo, mencionó que por seguridad y prevención ninguna interna puede salir durante su proceso, que puede durar desde tres meses hasta un año, todo dependiendo del caso. También sus visitas son controladas, solo está permitido una hora de visita cada mes, pues mantenerlas alejadas del exterior ayuda a cerrar la herida por completo.
Ríos dice que hay momentos difíciles como los intentos de escape, los gritos, los golpes, la rebeldía y el miedo. En alguna ocasión las internas rompieron los cristales de los edificios con ayuda de extintores, con el objetivo de huir. En otros casos son los familiares quienes deciden sacar a las adolescentes antes de tiempo.
Además, el refugio cuenta con un espacio para bebés, ya que muchas jóvenes son rescatadas en estado de embarazo tras sufrir explotación sexual.
El lugar, está diseñado para que ellas puedan vivir dentro sin miedo, sin necesidad de consumir drogas, bajo vigilancia y sin compañía masculina. Aun así, los traumas causan efectos, algunas se orinan dormidas, otras se lastiman a sí mismas, se arrancan el cabello, se pellizcan e incluso han intentado suicidarse.
Aunque estén en un espacio libre de navajas, cuchillos, rastrillos, o cualquier otro objeto punzo cortante, han intentado quitarse la vida ahorcándose o ahogándose a la hora del baño.
Muchas sí consiguen su salida exitosa, sin volver a las adicciones, pero otras han sido asesinadas después de salir por estar involucradas en drogas o grupos de violencia.
Maricruz expresa que ella y su equipo se encargan de cuidar y rehabilitar a las jóvenes; no pueden borrar lo que vivieron, pero ayudan a superarlo y a vivir tranquilas, mientras les ofrecen abrazos, cariño, compañía y seguridad. Las niñas coinciden en que duermen tranquilas, no sienten miedo y se sienten protegidas.






Abigail Cancino