SEMBLANZA DE ANNA SIERRA: CONVIERTE LA COCTELERÍA EN SU PASIÓN

Jisselle Alvarado

A sus 29 años, Anna Sierra es una de las figuras emergentes en la coctelería de esta frontera y hoy forma parte del equipo de Primitivo Cóctel Bar, donde continúa fortaleciendo un camino que comenzó casi por accidente y casualidad, pero que terminó revelándole una pasión profunda por las barras, las bebidas, el aprendizaje y como ella lo dice, ‘’no lo buscaba, pero terminó encontrándome’’.

Comenzó trabajando en Habaneros, un restaurante-bar donde entró sin imaginar que ese sería el punto de partida de su vocación. Comenzó como cajera, la única vacante disponible en ese momento, sin experiencia ni intención de convertirse en bartender. Sin embargo, trabajar cerca de la barra despertó su curiosidad, observaba a sus compañeros preparar bebidas, pero cuando una de las bartenders renunció, Anna pidió la oportunidad de ocupar su lugar.

Así inició un recorrido que describe como sencillo, familiar y lleno de descubrimientos básicos, por ejemplo, aguas frescas, limonadas, margaritas y cocteles elementales. Ahí pasó dos años que recuerda con cariño, pues no solo aprendió lo esencial, sino que también formó amistades que marcaron su inicio en la industria.

Tras dejar Habaneros, entró a un restaurante donde la coctelería era más dinámica y compleja. Fue ahí donde tuvo un maestro que le enseñó técnicas más formales. Recuerda incluso no saber qué era cuando llegó un gin tonic (ginebra y agua tónica con hielo).

‘’Veía como lo hacían y pensaba, ¡qué padre, yo quiero aprender! No sé por qué, pero me encantaba’’.

Este periodo fortaleció sus habilidades y la hizo comprender que la coctelería era un universo más grande del que imaginaba. Pasó por varias barras más y, con el tiempo, se convirtió en encargada, aunque eso significó dejar de tener a alguien de quien aprender. Para Anna, eso fue una señal, necesitaba seguir creciendo.

Buscó cursos, talleres presenciales y en línea, fue en uno de ellos donde conoció a Óscar, dueño de Primitivo. Su llegada al bar fue gracias a Borre, un compañero que conocía desde sus primeros años en Habaneros. En mayo de este año comenzó su nueva etapa y, desde entonces, siente que ha aprendido más en meses que en los ocho años anteriores de profesión. Primitivo, dice, le enseñó a trabajar con pasión, a tomarse en serio su proceso creativo y a confiar en su capacidad para seguir perfeccionándose.

‘’Nunca había sentido tanto apoyo. Aquí sí se nota cuando alguien ama lo que hace’’.

Parte de ese crecimiento se reflejó en septiembre, cuando participó por primera vez en una competencia de coctelería. Llegó nerviosa, sin saber qué esperar, pero la experiencia la transformó. Conoció a otros bartenders, viajó, se presentó ante un jurado y entendió que la verdadera evolución sucede fuera de la zona de confort. “Fue increíble”, describe, y también es apenas el inicio.

Anna se percibe como alguien que ama profundamente su oficio. Disfruta preparar cocteles, experimentar con sabores, crear experiencias para los clientes y mantenerse en constante aprendizaje. Reconoce que aún le falta mucho por recorrer, pero esa sensación lejos de intimidarla, la impulsa. Ella busca seguir aprendiendo y participar en más competencias para convertirse en una bartender más completa, creativa y disciplinada.

A través de esta aventura, el camino de Anna se ha destacado por esfuerzo, pero también por el apoyo incondicional de su familia, sus padres y hermanos que siempre han celebrado su pasión y sus logros, y a lo largo de los años ha encontrado en sus trabajos a personas que le han enseñado con paciencia, cariño y respeto. Aunque ha conocido actitudes arrogantes, comunes en una industria tan competitiva, asegura que la mayoría de las personas que la han acompañado han sido generosas y auténticas.   

Hoy, Anna Sierra vive un momento profesional de plenitud y agradecimiento, ‘’estoy feliz, me siento bendecida’’. Asimismo, se siente parte de una comunidad, especialmente dentro de su familia en Primitivo, donde ha encontrado respaldo, confianza y un espacio para crecer. Y aunque reconoce que apenas comienza, tiene la certeza de que su futuro en la coctelería será tan prometedor como su dedicación.

Su vocación inició como una oportunidad inesperada y terminó convirtiéndose en una pasión que hoy la impulsa a descubrir hasta dónde puede llegar…

Jisselle A.