JUÁREZ ABRE UN ESPACIO PARA RECONOCER Y FORTALECER A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Ciudad Juárez es una ciudad diversa, aunque no siempre lo recuerde. En sus calles conviven al menos 16 pueblos originarios que han llegado desde distintos puntos del país y que hoy forman parte de la frontera; para darles un espacio digno, visible y propio, este día fue inaugurado el Centro Municipal de Pueblos Originarios (CEMPO), un lugar pensado para el encuentro cultural, social y económico de las comunidades indígenas asentadas en la ciudad.

El CEMPO es un punto de reunión atendido directamente por integrantes de los pueblos originarios, donde se busca fortalecer su identidad, difundir su cultura y apoyar su economía sin intermediarios. Aquí, la ciudadanía puede encontrar desde bisutería, pinole y hierbas tradicionales, hasta prendas de vestir y alimentos típicos como sopes, gorditas, tamales y atole.

Durante la inauguración del CEMPO, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar señaló que este espacio tiene como objetivo visibilizar, fortalecer y promover la riqueza cultural de los pueblos originarios que habitan en Ciudad Juárez, así como impulsar su desarrollo económico mediante la comercialización directa de sus productos y alimentos tradicionales.

Destacó que las comunidades indígenas, son lo que representa una de las mayores fortalezas culturales del municipio y un paso importante hacia la inclusión y el reconocimiento histórico de estas comunidades.

El reto, dijeron, es que el centro se consolide como un proyecto vivo, que atraiga tanto a visitantes locales como a turistas, y que se convierta en un referente para el consumo de productos elaborados por los propios pueblos originarios, fortaleciendo así la economía comunitaria.

Durante el acto inaugural, la regidora Mayra Tapia Castillo subrayó que el CEMPO representa un acto de justicia y respeto hacia las comunidades indígenas, a quienes calificó como “raíz viva” de la historia de Juárez.

Por su parte, el Instituto Municipal de las Mujeres entregó al alcalde una maqueta del centro como agradecimiento por la construcción del inmueble.

Más allá de cifras y discursos, el CEMPO abre la puerta a reconocer a los pueblos originarios no como parte del pasado, sino como una presencia viva, necesaria y valiosa en la identidad fronteriza.