A la deriva


Es imposible o al menos de forma coloquial llegar a un absoluto o verdad, siempre existen matices, perspectivas o acciones ligadas al espacio y tiempo en el que ocurren los fenómenos, todo esto termina por sesgar o dificultar “la verdad”, no es algo que se deba abordar con simpleza, “la verdad” debería ser el resultado del choque de los fenómenos contra las ideas, sin embargo el medio en el que nos desenvolvemos actualmente se caracteriza por lo siguiente: quien maneja la narrativa maneja realidad. Manejar la narrativa no es una cuestión de legalidad, de intelecto o recopilación de información, es una cuestión de poder, principalmente económico, que no busca mostrar una realidad si no la supervivencia y progresión de este poder económico.

El dominio de la narrativa depende de una cuestión económica, ya que se usa a los medios de comunicación como canal que lleva el mensaje, estos medios tienen un corte o postura que beneficia solo a una idea, tienen algoritmos que deciden qué es lo que se va a ver y lo que no. mientras mayor es el poder adquisitivo, mayor es el dominio, viviendo en la época de la comunicación masiva, quien desconoce de esto, quien no cuestiona puede volver esta narrativa vendida como su verdad, zizek dice que hay quien es cínico conoce sus posturas, conoce sus ideologías, vive en ellas, pero también está quien no sabe por qué piensa lo que piensa y aún así vive su vida basándose en estas ideas, proyectándolas a la realidad, volviéndolas realidad y la mayoría pertenecemos al segundo grupo, en el capitalismo salvaje en el que vivimos ya no se busca la preservación de los valores, solo se busca el beneficio económico, el cual sirve para mantener hegemonía, hegemonía que será destinada a crear capital económico y bueno se entiende el resumidero en el que estamos.

Al final esta narrativa solo tiene un benefactor, aún que se muestra como un beneficio global, por lo mismo los políticos de derecha buscan la alianza y la entrega incondicional a los Estados Unidos ya que creen en esta narrativa fervientemente (pertenecen al segundo grupo) es preocupante pues uno de los valores esenciales de la derecha es el nacionalismo, está entrega rompe con el mismo y por otro lado tenemos una izquierda tibia, sin un eje real, incapaz de contrarrestar los discursos, se a vuelto imposible hacerle frente al avance de la derecha o más bien al avance del vuelo del cóndor.