El presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, acusó a la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN) de guardar silencio frente a presuntos casos de nepotismo y peculado en dependencias del Gobierno del Estado, al tiempo que recordó que estos señalamientos se han convertido en un tema recurrente dentro de la confrontación política local.
Durante su rueda de prensa semanal, el alcalde señaló directamente a la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez Hernández, por omitir pronunciamientos ante la colocación de familiares de militantes panistas en cargos públicos, lo que, dijo, podría constituir tráfico de influencias. Pérez Cuéllar afirmó que su administración dará a conocer periódicamente estos casos, aun cuando aclaró que no se trata, por ahora, de denuncias formales.
“Bajo la óptica de la propia dirigente panista, existen numerosos ejemplos de estas prácticas en la administración pública”, sostuvo el alcalde, al justificar que los señalamientos se harán públicos debido a que Álvarez Hernández ha denunciado en reiteradas ocasiones a exempleados del gobierno municipal.
Entre los casos mencionados se encuentra el de César Komaba Quezada, subsecretario de Movilidad de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y dirigente del PAN, así como el de Jesús Manuel Álvarez Flores, recaudador de Rentas en Nuevo Casas Grandes y padre de la actual dirigente estatal del partido blanquiazul.
No obstante, el posicionamiento del alcalde ocurre en un contexto en el que él mismo ha sido señalado en múltiples ocasiones por presuntas prácticas de nepotismo dentro de su administración. En los últimos años, opositores políticos y actores partidistas han promovido diversas denuncias y exigencias públicas para que se investigue la contratación de familiares y personas cercanas al edil en el gobierno municipal, convirtiendo el tema en una constante disputa política más que en un ejercicio sistemático de rendición de cuentas.
La reiteración de acusaciones cruzadas ha evidenciado la falta de investigaciones de fondo y sanciones claras, lo que ha alimentado la percepción de que el combate al nepotismo se utiliza selectivamente como arma política, dependiendo del partido en turno o del adversario al que se busque exhibir.
Mientras tanto, los señalamientos continúan acumulándose sin que, hasta ahora, se traduzcan en procesos legales que esclarezcan responsabilidades o garanticen consecuencias administrativas, dejando el debate atrapado en el terreno del discurso y la confrontación partidista.