EL LUGAR DEL MÉDICO

Para Marx en el capital el médico y los abogados están fuera de la clase obrera, esto por tener más disposición de la venta de su tiempo y una remuneración más elevada que la del obrero profesionista promedio, hoy por hoy, médico y abogamos somos tan proletariados como lo es el carpintero, el obrero y todas las profesiones. Pero la mentalidad del medico sigue atrapada en el delirio pequeño burgués que promete la carrera y que hace años que este término.

Seré directo el médico es un obrero, pertenece a la clase proletaria, pero esto no es un distintivo negativo o un peyorativo, quizá en los tiempos en los que el capital fue escrito esto era diferente, la realidad hoy en día es otra, la medicina privada tomó la labor médica la disfrazó de asociaciones civiles y abarató el precio de la atención, tomó la atención médica, la disfrazó de lujo y la vendió a precios que solo un pequeño porcentaje de la población puede pagar. Hace años que el médico (general y especialista) no es dueño de su tiempo, lo abarata, lo sobre produce y lo vende no al mejor postor, si no al que le dé más volumen.

Pero el problema no radica en caer en la trampa de los que poseen los medios de producción en salud, el problema es el autoengaño, la separación de la realidad y el no querer reconocer el problema global, el buscar solo un mejor camino o un beneficio para “el gremio”, el minimizar o atacar a quien recibe un apoyo económico y tomarlo como escalón para enaltecer lo precaria que puede llegar a ser nuestra práctica, el sentirnos la punta de la pirámide social y querer ser tratados con tal prioridad.

Pertenecemos a una clase social que merece mejores condiciones, esta clase social está por encima de nuestro gremio y es la unión de toda la clase lo que nos hará triunfar, sentirnos por encima o más relevantes solo nos hará traidores.